Granja Tres Arroyos activa un plan de rescate para evitar la quiebra
La principal avícola de la Argentina, Granja Tres Arroyos, puso en marcha un plan integral de reestructuración financiera para evitar que su crítica situación económica desemboque en una quiebra. La compañía, controlada por la familia De Grazia, busca reordenar una deuda que supera los 350 millones de dólares y obtener una inyección de liquidez de más de 115 millones de dólares. Este movimiento, que incluye la venta de activos y la apertura a nuevos socios por primera vez en su historia, marca un giro drástico en la estrategia de una empresa que durante décadas fue símbolo del crecimiento industrial argentino.
¿Cuál es el origen de la crisis de Granja Tres Arroyos?
Durante más de cinco décadas, Granja Tres Arroyos construyó un modelo de integración vertical que abarcaba desde la producción de alimento balanceado hasta la exportación de productos avícolas. Sin embargo, esa misma estructura, que fue su principal ventaja competitiva, se convirtió en una carga insostenible. Los conflictos laborales de los últimos meses fueron solo la punta del iceberg. Detrás, se acumularon atrasos con proveedores, negociaciones tensas con entidades financieras y compromisos fiscales crecientes con ARCA y organismos provinciales.
La empresa, que llegó a ser la mayor del sector y uno de los principales exportadores, ahora reconoce que necesita rediseñar completamente su estructura financiera para sostener la operación y recuperar la confianza de quienes financian su actividad diaria.
Un plan integral para reestructurar 350 millones de dólares de deuda
Elaborado por la consultora Valo Columbus, la división de banca de inversión de Banco de Valores, el plan abarca a Granja Tres Arroyos, Wade y Avex. Propone una reestructuración integral de todas las obligaciones financieras, comerciales e impositivas del grupo. El objetivo inmediato es conseguir más de 115 millones de dólares, ya que sin una fuerte inyección de liquidez será muy difícil atravesar el proceso.
El programa combina cuatro herramientas clave:
- Nuevas líneas de financiamiento para capital de trabajo.
- Venta de activos por al menos 30 millones de dólares.
- Anticipos comerciales con grandes clientes para acelerar el ingreso de fondos.
- Incorporación de inversores capaces de aportar 45 millones de dólares entre deuda y capital.
Este esfuerzo financiero, el mayor en la historia de la empresa, busca estabilizar las operaciones y evitar el colapso.
La apertura a nuevos socios: un cambio histórico
Por primera vez en su historia, Granja Tres Arroyos deja abierta la posibilidad de incorporar nuevos socios. Para una compañía que permaneció bajo control familiar durante más de 50 años, esta alternativa marca un cambio significativo en su estrategia empresarial. Además, planea mejorar la generación de ingresos utilizando parte de su infraestructura industrial para producir para terceros bajo la modalidad de fazón, un esquema que permite procesar mercadería de otras empresas sin inversiones adicionales.
¿Qué opciones tienen los proveedores para cobrar?
Uno de los capítulos más delicados del plan es el diseño de cuatro alternativas para que los acreedores comerciales elijan cómo cobrar:
- Opción 1: Quita del 75% del capital, con el 25% restante pagadero en 12 cuotas mensuales con tasa reducida.
- Opción 2: Quita del 50%, con el saldo refinanciado a dos años.
- Opción 3: Sin quitas, pero con pago extendido a siete años.
- Opción 4: Para proveedores estratégicos, una facilidad sindicada respaldada con garantías reales, a cambio de que sigan abasteciendo durante la reestructuración.
La empresa no solo pide refinanciar lo que ya debe, sino que solicita a los proveedores que sigan financiando indirectamente la continuidad de la producción.
Garantías y venta de activos para generar caja rápida
Consciente del esfuerzo que implica para los acreedores, la empresa ofrece mecanismos de respaldo concretos. Se constituirá un fideicomiso de garantía al que serán cedidos derechos de cobro vinculados a contratos comerciales y exportaciones futuras, especialmente hacia China, la Unión Europea y Chile. También se prevén hipotecas de primer grado sobre activos del grupo.
En cuanto a la venta de activos, el plan incluye la posible desinversión de:
- La planta de deshidratados en Zárate (Buenos Aires).
- Un tambo en Santa Elena (Entre Ríos).
- El establecimiento de producción porcina en Bella Vista (Entre Ríos).
- La planta Becar en Concepción del Uruguay.
- La planta Wade I en Ezeiza.
El objetivo es obtener al menos 30 millones de dólares, preservando el negocio principal aun a costa de desprenderse de unidades secundarias.
El éxito depende de la adhesión masiva de acreedores
El plan no depende solo de la voluntad de la empresa. Para que la reestructuración se concrete, será necesaria la adhesión de la totalidad de los acreedores financieros garantizados y sin garantía, además de una aceptación muy elevada entre los proveedores. La empresa también deberá conseguir el nuevo financiamiento previsto y cumplir condiciones financieras antes del cierre definitivo.
Si las negociaciones se complican, el documento contempla avanzar con un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) para la deuda comercial, lo que demuestra que la compañía diseñó un escenario alternativo para evitar que el proceso quede paralizado.
La incógnita es si bancos, proveedores, organismos fiscales y potenciales inversores estarán dispuestos a acompañar un rescate que marcará el futuro de una de las compañías más emblemáticas de la industria alimenticia nacional. En un contexto de rigurosidad fiscal y defensa del orden económico, el caso de Granja Tres Arroyos será una prueba de fuego para la capacidad de reestructuración del sector privado argentino.
Preguntas frecuentes sobre el rescate de Granja Tres Arroyos
¿Cuánto debe Granja Tres Arroyos?
La empresa acumula compromisos financieros, comerciales e impositivos que superan los 350 millones de dólares, distribuidos entre bancos como Rabobank, Banco Nación, BBVA, Santander y otros, además de proveedores y organismos fiscales.
¿Qué pasará con los empleados de la empresa?
El plan no detalla medidas específicas sobre la plantilla laboral, pero la continuidad operativa es clave para evitar mayores conflictos. Los conflictos laborales de los últimos meses fueron parte del detonante de la crisis.
¿Quién es Valo Columbus?
Es la división de banca de inversión de Banco de Valores, la consultora encargada de diseñar el plan de reestructuración que busca salvar a la mayor avícola del país.