La OCDE recorta el crecimiento de Argentina para 2026 y 2027 pese a mejorar el panorama global
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mejoró este miércoles su proyección de crecimiento para la economía mundial en 2026, pero volvió a ajustar a la baja sus estimaciones para la Argentina. El organismo internacional prevé ahora una expansión del 2,6% para el país este año y del 3% para 2027, lo que confirma una moderación clara de la actividad después del fuerte rebote registrado en 2025, cuando la economía creció un 4,5%.
El informe, difundido este 23 de septiembre y recogido por las agencias AFP y EFE, eleva la previsión de crecimiento global al 2,9% para 2026, por encima del 2,6% estimado en junio. Para 2027, en cambio, el organismo redujo la proyección al 3%, desde el 3,1% anterior. De todos modos, el ritmo de 2026 implicaría una desaceleración frente al crecimiento del 3,4% registrado en 2025.
Qué significa el recorte para la economía argentina
Para la Argentina, la OCDE volvió a bajar sus estimaciones. Después de una expansión del 4,5% en 2025, el organismo proyecta que la economía argentina crecerá 2,6% en 2026, lo que representa una reducción de 0,2 puntos porcentuales respecto de su previsión anterior. Para 2027 también ajustó a la baja su pronóstico: ahora espera un crecimiento del 3%, 0,5 puntos menos que en la estimación previa.
De esta manera, el organismo anticipa una moderación clara de la actividad después del rebote registrado durante 2025. A pesar de este ajuste, la Argentina tendría un crecimiento mayor que México y Brasil durante 2026, aunque con una desaceleración bastante más marcada.
Qué espera la OCDE para la inflación argentina
La OCDE también prevé que continúe el proceso de desinflación. Según el informe, la inflación argentina se ubicaría en 30,8% durante 2026. El organismo espera una desaceleración pese a reconocer obstáculos derivados del encarecimiento de la energía y de los fertilizantes.
“Se espera una mayor desinflación en Argentina”, señaló el reporte. Ese proceso se desarrolla en un contexto internacional en el que los precios energéticos siguen sujetos a fuertes movimientos debido a la guerra en Oriente Medio y al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Por qué la economía mundial se mantiene resiliente
“El crecimiento económico mundial se ha desacelerado, pero se ha mantenido resiliente”, señaló el organismo. La OCDE atribuye esa resistencia a una combinación de factores: las medidas de apoyo implementadas por distintos gobiernos para amortiguar el impacto de los precios de la energía, el reemplazo parcial de algunas materias primas, el aumento de la oferta energética fuera de las economías del Golfo y la utilización de reservas de petróleo.
Según el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, la demanda mundial de petróleo cayó alrededor de 6 millones de barriles diarios respecto de los niveles previos a la crisis. Esa reducción explica cerca del 40% del ajuste, mientras la oferta se adaptó mediante desvíos de cargamentos, mayor producción en algunos países y liberación de reservas.
La inteligencia artificial, un motor de doble filo
A ese colchón se sumó otro factor que gana cada vez más peso: la inversión vinculada con la inteligencia artificial. La OCDE destacó “el dinamismo persistente de las actividades relacionadas con la inteligencia artificial” como uno de los elementos que contribuyeron a sostener el crecimiento.
Sin embargo, Scarpetta la definió como un factor “de doble filo”: si las inversiones se traducen en mejoras reales de productividad, pueden impulsar el crecimiento; pero si la demanda resulta menor a la esperada, cambian las tecnologías o aumentan los costos energéticos, podrían resentirse las ganancias empresarias y aparecer correcciones en los mercados financieros.
El secretario general del organismo, Mathias Cormann, agregó que el verdadero desafío no pasa solamente por incorporar herramientas de IA, sino por lograr que transformen efectivamente la forma de operar de las compañías y generen aumentos concretos de productividad.
Los riesgos energéticos se trasladan a 2027
Uno de los principales aportes del reporte es que la OCDE no considera que el shock energético esté completamente superado. Cormann advirtió que la persistencia del conflicto en Oriente Medio, los elevados precios de la energía y una mayor incertidumbre global siguen ensombreciendo las perspectivas para 2027.
El impacto ya no se concentra solamente en el petróleo. La OCDE advirtió también sobre el encarecimiento del gas natural y la mayor competencia entre Europa y Asia por cargamentos de gas natural licuado, en momentos en que los países europeos necesitan recomponer reservas antes del invierno. Por eso, Scarpetta recomendó que los apoyos públicos destinados a amortiguar el impacto energético sean “rápidos, focalizados y temporales”.
El Niño, otro riesgo para la Argentina y la región
Más allá de la guerra y del costo de la energía, la OCDE puso especial atención sobre otra amenaza: el fenómeno de El Niño. Según EFE, el organismo estima una probabilidad del 95% de que el fenómeno se produzca entre octubre y diciembre de 2026, con posibles efectos sobre los precios agrícolas durante los próximos dos años. AFP agregó que podría tratarse del episodio más potente registrado hasta el momento y que sus efectos podrían extenderse hasta 2027.
La combinación de eventos climáticos extremos y problemas persistentes en el suministro de fertilizantes procedentes del Golfo podría aumentar la presión sobre los precios de los alimentos. Para la Argentina, ese riesgo resulta especialmente relevante por el peso del sector agropecuario en las exportaciones y en el ingreso de divisas.
Panorama por regiones: Estados Unidos mejora, China desacelera
La OCDE mejoró sus previsiones para Estados Unidos y ahora proyecta un crecimiento del 2,2% en 2026 y del 2,1% en 2027. China, en cambio, continuaría desacelerándose: la segunda economía mundial crecería 4,5% este año y 4,2% el próximo.
Para la zona euro, el organismo estima una expansión del 1% tanto en 2026 como en 2027, apoyada en una mayor estabilidad energética y en nuevos programas de gasto, entre ellos los vinculados a defensa.
Dentro de América Latina, México aparece como uno de los países con mayor mejora en las previsiones. La OCDE elevó en 0,7 puntos su estimación y ahora espera que la economía mexicana crezca 1,5% en 2026. Para 2027 mantiene una previsión del 1,8%. Brasil, por su parte, crecería 2% este año, 0,4 puntos más de lo calculado previamente, mientras que para 2027 proyecta una expansión del 1,9%.
Qué pasaría en un escenario extremo
La OCDE incluso planteó un escenario adverso para dimensionar los riesgos. Si los precios de la energía permanecieran elevados hasta fines de 2027, se produjeran nuevas interrupciones en el suministro, los alimentos aumentaran más de 10% y las bolsas cayeran 50%, el crecimiento mundial podría reducirse hasta 2,3%, según explicó Scarpetta.
A esto se suma otro factor de preocupación: el incremento de los rendimientos de la deuda pública de largo plazo, que encarece tanto el servicio de la deuda de los gobiernos como el costo de financiamiento para hogares y empresas. La OCDE señaló además que algunas tasas soberanas alcanzaron niveles máximos en 15 años y reclamó mayor disciplina fiscal para preservar margen de maniobra ante futuras crisis.
Fuente AFP y EFE / lr
