Ixtapaluca: la complicidad policial que liberó a un operador de La Familia Michoacana
Un presunto operador de La Familia Michoacana, identificado como Iván Salas Padilla, alias El Gerber, logró evadir su captura en la comunidad de San Buenaventura, Ixtapaluca, gracias a la intervención de elementos de la Policía Municipal. Según una fuente consultada, el sujeto ya estaba bajo control de un comando de seguridad cuando activó sus contactos dentro de la corporación local, lo que permitió su liberación inmediata. El hecho expone una vez más la infiltración del crimen organizado en las fuerzas de seguridad municipales del Estado de México.
Cómo se produjo la evasión
El intento de captura ocurrió el martes pasado en San Buenaventura, sobre la Carretera Federal México-Puebla. La fuente indicó que el comando ya tenía reducido a Salas Padilla cuando el delincuente acusó falsamente que la persona que lo acompañaba intentaba raptar a una menor de edad. La denuncia provocó la intervención de los uniformados municipales, quienes liberaron al detenido sin verificar los hechos.
La acusación resultó ser una maniobra orquestada por el propio El Gerber, quien habría enviado a un familiar con la niña para respaldar la versión ante los policías. Una vez comprobado el engaño, las autoridades municipales liberaron al comando, pero Salas Padilla ya había escapado. La fuente confirmó que el sujeto permanece sin ser detenido y se le atribuye mantener a una mujer en cautiverio.
Los vínculos con la Policía Municipal
La fuente mencionó que El Gerber habría pagado a uniformados de San Buenaventura, Ixtapaluca y colonias aledañas, lo que explicaría la rapidez con la que los policías intervinieron a su favor. Vecinos de la zona ya habían denunciado esta situación en ocasiones anteriores, señalando que los presuntos vínculos del delincuente con elementos policiales habrían influido en la versión que los uniformados aceptaron como válida durante el incidente.
El caso pone en evidencia la debilidad institucional que permite a grupos criminales cooptar a las fuerzas de seguridad locales. La falta de controles internos y la corrupción en los cuerpos policiales municipales facilitan la impunidad de delincuentes como Salas Padilla, que opera con total libertad en la zona oriente del Estado de México.
Secuestro, extorsión y droga en Ixtapaluca
Salas Padilla es señalado como el operador de La Familia Michoacana en una franja que abarca Ixtapaluca, San Buenaventura, Cuatro Vientos y las zonas identificadas como San Lucas y San Marcos. Su centro de operaciones se ubica en una zona residencial de San Buenaventura, desde donde su influencia se extiende hacia Cuatro Vientos y conecta con municipios de alta incidencia delictiva como Chalco y Chimalhuacán.
La fuente identificó al menos cuatro líneas delictivas relacionadas con El Gerber: secuestro, extorsión, invasión de predios y distribución de droga. Además, señaló que Salas Padilla sería buscado por robo con violencia y que mantiene a una mujer privada de su libertad. La organización criminal opera con impunidad en la región, aprovechando la complicidad de las autoridades locales.
La Familia Michoacana en el Estado de México
La detención fallida de El Gerber ocurre en un contexto de expansión documentada de La Familia Michoacana en el Estado de México. El cuarto informe de gestión de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) registra la presencia de esa organización en más de 25 municipios de la entidad, con operaciones concentradas en extorsión, cobro de piso e invasión de propiedades. Municipios como Chalco, Chimalhuacán y La Paz figuran entre los de mayor incidencia delictiva vinculada al grupo.
En la zona oriente, el mapa institucional ubica al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con presencia activa en Ixtapaluca y Chalco, lo que convierte esa franja en un territorio de disputa entre organizaciones rivales. El 9 de agosto pasado, autoridades del Estado de México detuvieron a cinco personas en San Mateo Atenco tras una balacera, dentro de una línea de investigación que apuntaba a una célula vinculada a La Familia Michoacana. Los detenidos enfrentan cargos por extorsión y posesión ilegal de armas.
La situación exige una respuesta firme del Estado. La infiltración del crimen organizado en las policías municipales no puede ser tolerada. Se requiere una depuración profunda de los cuerpos de seguridad y el fortalecimiento de las instituciones para garantizar el orden y la seguridad de los ciudadanos. El caso de El Gerber es un ejemplo más de la urgencia de una política de seguridad que ponga fin a la impunidad y restablezca la autoridad del Estado en todo el territorio.