El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, reclamó este lunes ante el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que el organismo multilateral mantenga una presencia militar internacional en el sur del país tras el retiro de los cascos azules. La solicitud busca evitar un vacío de seguridad en la frontera con Israel, en un contexto de tensión regional que exige respuestas firmes y ordenadas.
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Durante el encuentro celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Salam subrayó la necesidad de sostener una presencia internacional bajo el paraguas del organismo multilateral en la fase posterior a la FPNUL. Según un comunicado oficial de su oficina, el mandatario remarcó que el nuevo esquema debe garantizar la continuidad de las funciones de supervisión, presentación de informes y enlace, además de contribuir a la estabilidad regional.
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL) actúa como fuerza de interposición entre Líbano e Israel desde 1978. Actualmente cuenta con unos 7.500 efectivos provenientes de 46 países. El Consejo de Seguridad votó el año pasado, bajo presión de Estados Unidos, poner fin al mandato de la fuerza a finales de este año, lo que abrió un intenso debate sobre el mecanismo que la reemplazará.
El rol de Israel y la amenaza de Hezbollah en la zona de seguridad
La retirada de los cascos azules se produce en un escenario marcado por la permanencia de tropas israelíes en una franja denominada