En la comunidad de El Tejar, circunscripción 56 del consejo popular Las Parras, en el municipio cubano de Majibacoa, la artesana Yolanda Torres Pupo convirtió su propia casa en una escuela de oficios. Su casa taller, llamada Retazos y Fantasías, reúne cada quince días a entre seis y siete niñas y adolescentes que aprenden costura, bordado, tejido con yarey y elaboración de muñecos, según informó infobae el 17 de octubre de 2026.
La experiencia es modesta en recursos pero clara en su propósito: que las menores adquieran habilidades manuales que les permitan, en el futuro, generar su propio sustento. En un contexto económico adverso, la iniciativa muestra que la solución concreta suele nacer del esfuerzo individual antes que del aparato estatal.
De la práctica personal al taller comunitario
La iniciativa no surgió de un programa institucional ni de una convocatoria oficial. Yolanda comenzó a hacer muñecos como actividad personal y, con el tiempo, algunas niñas llegaron a su casa acompañadas por una compañera del proyecto. Lo que era una práctica individual se transformó en un espacio de aprendizaje para las menores de la comunidad, según recogió el medio Periódico 26.
La artesana calcula que lleva cerca de tres años dedicada a esta labor, aunque no pudo precisar la fecha exacta de inicio. Durante ese período, las participantes se familiarizaron con técnicas manuales y elaboraron sus propias piezas bajo la orientación de quien abrió las puertas de su casa para enseñarles.
“Ahora les propuse que si están interesadas en aprender a coser yo las puedo enseñar, a bordar también”, contó Yolanda mientras mostraba los trabajos creados por sus alumnas.
Su aspiración va más allá de las puntadas. Para Torres Pupo, el taller es una herramienta de autonomía económica para las participantes.
“Si ellas aprenden bien, tienen un buen futuro”, afirmó.
La propuesta permanece abierta: Yolanda sostuvo que su vivienda puede recibir a otras interesadas que deseen incorporarse a los encuentros.
El Tejar: una pequeña comunidad con iniciativas propias
La circunscripción 56 El Tejar pertenece al consejo popular Las Parras, en Majibacoa, y tiene una población que no supera los 1.200 habitantes. En medio de los desafíos energéticos y económicos que atraviesa Cuba, los vecinos de esta localidad impulsan acciones desde el ámbito comunitario.
La comunidad asumió la iniciativa popular Mi barrio por la Patria, una propuesta que busca integrar a los factores sociales en torno a la seguridad, el bienestar y la producción de alimentos. La participación de mujeres y jóvenes forma parte de esa dinámica, con expresiones concretas en proyectos desarrollados dentro del propio territorio.
La casa taller Retazos y Fantasías se incorporó a esa vida comunitaria como un lugar de creación y aprendizaje, donde las máquinas de coser, las telas y los materiales disponibles se convierten en herramientas de enseñanza.
El caso de Melody Barceló: oficios y formación integral
Entre las integrantes del taller está Melody Isabel Barceló Quiala, una adolescente de 14 años que estudia en el centro mixto 26 de Julio. Su paso por el espacio le permitió dominar técnicas de tejido con yarey, costura y elaboración de muñecos junto con el resto del grupo, de acuerdo con Periódico 26.
“Hemos aprendido a tejer con yarey, sobre las costuras, a hacer muñecos”, relató Melody.
La adolescente también integra la Red Juvenil Comunitaria, una experiencia que amplió su participación fuera del taller. Junto con otros jóvenes, asistió a acampadas donde recolectaron semillas en temporada para emplearlas luego en la realización de artesanías. Participó además en charlas sobre prevención del consumo de drogas y del embarazo en la adolescencia.
El valor del oficio frente a la crisis económica
El ejemplo de El Tejar se inscribe en una tendencia más amplia. En Telde, Gran Canaria, un encuentro de tejedoras organizado por la asociación Teldeteje reunió a más de 190 personas, demostrando que la artesanía textil sigue siendo una actividad capaz de unir generaciones y fomentar la creatividad, según informó Telde Actualidad.
En el plano regional, el Gobierno de Salta destacó recientemente una exposición en Tartagal donde colectivos originarios reafirman su identidad a través del textil y transmiten un legado ancestral, según informó el Ministerio de Educación y Cultura de Salta. En México, meanwhile, la comunidad de Tepalcatingo sostiene un taller comunitario de figuras de yeso que preserva saberes artesanales, según Irradianoticias.
El denominador común es claro: donde la estructura pública flaquea, la iniciativa de las personas llena el vacío. El taller de Yolanda Torres Pupo no depende de subsidios ni de burocracia; depende de una máquina de coser, retazos de tela y la voluntad de transmitir un oficio. Esa lógica, que prioriza el esfuerzo propio y la formación concreta por encima del asistencialismo, es la que sostiene experiencias como esta en tiempos de escasez.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Retazos y Fantasías?
Es una casa taller de artesanía y costura que funciona en la vivienda de la artesana Yolanda Torres Pupo en la comunidad de El Tejar, en Majibacoa, Cuba. Allí niñas y adolescentes aprenden costura, bordado, tejido con yarey y elaboración de muñecos.
¿Con qué frecuencia se reúnen las participantes?
Los encuentros se realizan dos veces al mes en la casa de la artesana, y la convocatoria permanece abierta a nuevas interesadas.
¿Cuál es el objetivo del taller?
Según Yolanda Torres Pupo, el propósito es que las niñas adquieran habilidades prácticas que les permitan desenvolverse por sí mismas y procurar su propia solvencia económica en el futuro.
