Los frentes de Milei: Bullrich, gobernadores y la agenda de reformas
El Gobierno nacional transita un escenario de múltiples presiones simultáneas. La renuncia de Patricia Bullrich a la presidencia del bloque oficialista en el Senado, las demandas de los gobernadores provinciales y la necesidad de avanzar con la agenda legislativa configuran un cuadro político que exige liderazgo firme y decisiones estratégicas. La cohesión del oficialismo no es un capricho, sino una condición necesaria para imponer el orden y las reformas que el país exige.
La ruptura con Bullrich: cálculo electoral contra agenda de Gobierno
La política suele estar determinada más por la pasión que por la razón, y ambos factores han pesado en el reciente enfrentamiento entre el presidente Javier Milei y la senadora Patricia Bullrich. Lo que para la titular del bloque oficialista parece una jugada electoral sin riesgo, para el Gobierno representa un problema de orden institucional que no puede subestimarse.
Bullrich da pasos para tomar distancia con vistas a una eventual candidatura a Jefa de Gobierno porteño. Su cálculo es transparente: si pierde, continúa cuatro años más como senadora nacional, dado que el período de estos parlamentarios es de seis años. Es decir, puede arriesgar, perder y mantener protagonismo político. El costo de esa apuesta individual, sin embargo, lo paga la agenda de reformas del Gobierno y, en definitiva, lo pagan los argentinos.
Su renuncia a la presidencia del bloque oficialista en el Senado representó una nueva diferencia con el presidente, como ya había ocurrido en el caso Adorni. En esta oportunidad, Bullrich defendió a una candidata a jueza que el oficialismo rechazaba por ser familiar del periodista Hugo Alconada Mon, investigador acérrimo del presidente. La senadora apunta a captar el electorado de Milei crítico con sus posiciones institucionales, pero su actitud debilita al presidente para continuar con su agenda legislativa en ambas Cámaras. El Senado, ya dominado por la oposición dura y la dialoguista, se vuelve aún más difícil.
Un año largo hasta las PASO
No será fácil para Bullrich mantener una postura crítica durante el año que resta hasta las PASO. Es un tiempo demasiado largo y la Casa Rosada conserva capacidad de daño que seguramente sería utilizada contra ella. Para el presidente, la victoria sería que Bullrich retroceda y acompañe la decisión de rechazar el pliego cuestionado. Para la senadora, un triunfo sería que el presidente respaldara su decisión de aprobar el pliego propuesto por el Consejo de la Magistratura.
Bullrich ya piensa en la elección presidencial del año que viene, lo que implica una paradójica alianza con Horacio Rodríguez Larreta y una figura del radicalismo como la senadora Carolina Losada. Mientras tanto, el Gobierno tiene urgencias reales que atender.
Los gobernadores: subsidios, infraestructura y la riguez fiscal
La Casa Rosada negocia simultáneamente con los gobernadores. En los últimos días, el ministro del Interior, Diego Santilli, se reunió con los diez gobernadores de la región norte: Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y San Juan.
El gobernador catamarqueño Raúl Jalil apareció liderando formalmente el grupo y mantiene buen diálogo con la Casa Rosada. El reclamo prioritario fue la quita de los subsidios a la energía que pagan los hogares argentinos. Es una medida de ajuste que el Gobierno debe sostener como parte de su política de rigor fiscal. Ceder en este punto sería retroceder en el ordenamiento de las cuentas públicas, algo inaceptable para una administración que se comprometió con el equilibrio.
Los gobernadores patagónicos presentan otro frente. Pese a que su situación económica mejora por el aumento de la recaudación, sus reclamos se concentran en infraestructura y en la participación que tendrán en el desarrollo generado alrededor de las obras vinculadas a la energía. Desde el punto de vista regional, la Casa Rosada parece asediada por dos grupos: el del norte y el del sur. La clave estará en articular las legítimas demandas federales sin ceder al chantaje político de las provincias que históricamente vivieron del subsidio.
La visita del Papa y la apertura al Pacífico
El presidente también debe atender un frente sensible: la visita del Papa León XIV, que tendría lugar antes de finalizar este año o a comienzos del próximo. La relación de Milei con la Iglesia Católica no ha sido fácil, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo, el presidente consideraría una victoria política que el papa visite la Argentina, algo que no consiguieron con Francisco los presidentes Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.
En política exterior, el Gobierno ha dado un paso innovador y estratégico: el pedido de incorporar al país al Grupo Transpacífico. Es la primera vez que la Argentina da un paso más allá de Estados Unidos y Europa, abriéndose a economías dinámicas del Sudeste Asiático. A este grupo pertenecen países como Vietnam, Singapur, Malasia y Brunei, además de economías liberales del G7 como el Reino Unido y Japón. De América Latina lo integran Perú, México y Chile, y de Oceanía, Nueva Zelanda.
No será un proceso fácil, porque Argentina no tiene costa sobre el Pacífico, condición formal para integrar el Grupo. Tampoco la tiene Uruguay, aunque tiene la misma intención. Podrían obtener la calidad de observadores. En última instancia, este tema también requerirá la aprobación del Congreso, como sucede con los acuerdos internacionales.
La Justicia: mil vacantes y un Senado hostil
La Justicia es otro frente prioritario. El acuerdo del Senado requiere dos tercios para designar jueces. Las vacantes a cubrir son cerca de mil entre magistrados de primera y segunda instancia y fiscales. El caso de Alconada Mon muestra que avanzar en este proceso no será fácil y que pueden generarse problemas políticos si no hay un trabajo delicado y fino. La renovación judicial es una deuda histórica que el país no puede seguir postergando.
De todas las cuestiones mencionadas, la posición de Bullrich es la más compleja para el Gobierno. Si no se soluciona, podría generarse una nueva crisis tanto en el Congreso como en el partido oficialista. El problema es que el Gobierno tiene urgencias, y una de ellas es la derogación de las PASO, algo que los gobernadores van a resistir porque les quita una herramienta de poder.
El presidente Milei deberá reorganizar su fuerza política para seguir avanzando. En un escenario de múltiples frentes, la disciplina interna y la cohesión del oficialismo son condiciones necesarias para imponer el orden y las reformas que la Argentina necesita. La gobernabilidad no se negocia con calculadoras electorales individuales.