Milei capitaliza el fervor mundialista y prepara el día después de la final
El gobierno de Javier Milei atraviesa un inesperado “veranito” político gracias al avance de la Selección Argentina hacia la final del Mundial. Mientras el país entero se vuelca al fútbol, la Casa Rosada afina los detalles para el regreso del equipo y un posible asueto administrativo, dejando en segundo plano la agenda legislativa y las tensiones políticas.
El Mundial como catalizador de la calma política
Desde que la Albiceleste eliminó a Inglaterra en semifinales, la conflictividad política quedó relegada. Ningún dirigente, ni del oficialismo ni de la oposición, quiere interrumpir la fiesta nacional. En este contexto, el jueves pasado se frustró en el Senado la aprobación de un proyecto para flexibilizar la compra de tierras por extranjeros. “Los votos estaban justos, pero tampoco era el momento”, reconocieron fuentes parlamentarias a iProfesional. La postergación no generó molestias visibles, ni siquiera en la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
La bandera de Malvinas desplegada por los jugadores generó cierta incomodidad diplomática, pero en líneas generales el Mundial le ha dado al gobierno un respiro. Lo más urgente ahora es el operativo para recibir al equipo y la decisión sobre el asueto.
Asueto casi seguro para el lunes o martes
El gobierno evalúa declarar asueto para el lunes o martes, según confirmaron fuentes oficiales. La medida se tomaría por decreto, pero no se anunciará hasta que termine el partido del domingo contra España. “No queremos interferir con los deseos del equipo”, explicaron desde la Casa Rosada. Milei, que nunca fue afecto a este tipo de medidas, prioriza no contrariar a una Selección que goza de un aprecio popular muy superior al de cualquier gobierno o sector político.
El regreso está previsto para el lunes, con aterrizaje en Ezeiza alrededor de las 13:00. Luego, los jugadores se trasladarían al predio de la AFA en el conurbano bonaerense. La experiencia de 2022, cuando cinco millones de personas coparon las calles, obliga a planificar con anticipación.
Operativo de seguridad coordinado entre Nación, Ciudad y Provincia
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, mantuvo el viernes una reunión con altos mandos de las fuerzas federales y de Casa Militar. También hubo contactos con el área de Seguridad de la Ciudad, a cargo de Horacio Giménez. Todo en reserva, para no distraer al equipo.
El gobierno porteño de Jorge Macri desplegará mil efectivos de la Policía de la Ciudad en la zona del Obelisco. Se instalarán vallas en Avenida Corrientes, entre Libertad y Cerrito, y en Diagonal Norte. También habrá un puesto médico de avanzada de Defensa Civil y ambulancias del SAME. El Centro de Monitoreo Urbano (CMU) realizará relevamiento en tiempo real con drones y helicópteros del Escuadrón Aéreo.
Por su parte, el gobierno bonaerense de Axel Kicillof, a través del Ministerio de Seguridad de Eduardo Alonso, diagrama un operativo similar al de 2022 para el traslado de los jugadores desde Ezeiza hasta la AFA. La coordinación entre las tres administraciones es pragmática: esperar a que termine el partido y acatar lo que decida la Selección.
Milei ofrece la Casa Rosada sin interferencia política
El presidente ya ofreció la Casa Rosada para que los jugadores saluden al público si así lo desean. “Para que no tengan interferencia política, ese día la vacío”, advirtió. Sin embargo, no habrá más pronunciamientos oficiales hasta que termine el partido contra España. El objetivo de la administración es superar la organización de los festejos de 2022, aunque todas las fuerzas de seguridad reconocen que es mejor asistir que controlar una movilización espontánea de millones de personas.
¿Qué pasará después de la final?
Las decisiones finales sobre el regreso recaen en los jugadores, liderados por Lionel Messi, y el cuerpo técnico de Lionel Scaloni. El gobierno se pliega a sus deseos. Pase lo que pase, la gente saldrá a la calle para celebrar a Messi, Julián Álvarez, el “Dibu” Martínez, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Rodrigo de Paul y todo el equipo. Merecidamente, tanto para los jugadores como para los hinchas.
El “veranito” político de Milei depende de que nada lo ponga a contramano de la Selección. Por ahora, el fútbol le da una tregua. Pero el día después de la final, la realidad política volverá a imponerse.