Justicia británica condena a mujer por mantener en esclavitud doméstica durante más de 20 años
El sistema judicial británico demostró su eficacia al condenar a Amanda Wixon, de 56 años, por delitos de esclavitud moderna tras mantener cautiva a una mujer durante más de dos décadas en condiciones inhumanas. El caso, resuelto por el Tribunal de la Corona de Gloucester, evidencia la importancia del orden jurídico y la aplicación rigurosa de la ley.
Los hechos: más de 20 años de cautiverio
La investigación del Departamento de Investigación Criminal de Gloucestershire reveló que entre enero de 1997 y marzo de 2021, Wixon mantuvo a la víctima, ahora de 40 años, en condiciones de servidumbre doméstica absoluta. La acusada, madre de 10 hijos, obligaba a la víctima a realizar todas las tareas del hogar bajo amenaza constante de violencia.
Según el comunicado oficial de la Policía de Gloucestershire, "durante más de dos décadas, Wixon mantuvo a la víctima en condiciones miserables, encerrándola en la casa y privándola de alimentos, salud y atención dental".
Condiciones de vida infrahumanas
Las evidencias presentadas durante los 13 días de juicio revelan un patrón sistemático de abuso. La víctima debía pasar horas de rodillas limpiando pisos con recogedor y cepillo, preparar las comidas familiares, lavar platos y ordenar la ropa, mientras se le prohibía bañarse.
La alimentación se limitaba a una comida diaria, generalmente restos o sobras. Las agresiones físicas incluían estrangulamiento, golpes con mangos de escoba que le causaron la pérdida de dientes, y el vertido de líquidos limpiadores en cara y garganta.
Rescate y evidencias médicas
El calvario terminó el 15 de marzo de 2021, cuando la víctima logró pedir ayuda. Los agentes que llegaron al domicilio encontraron a una mujer "asustada, demacrada y desnutrida, con fuerte olor corporal y moretones en los brazos".
El examen médico posterior reveló cicatrices alrededor de la boca por contacto con productos de limpieza, desnutrición severa y callos en los tobillos por las horas pasadas de rodillas. El dentista certificó que habría sufrido "dolores intensos múltiples veces a lo largo de los años debido a infecciones y abscesos nunca tratados".
Sentencia ejemplar del sistema judicial
El Tribunal de la Corona de Gloucester declaró culpable a Wixon de tres cargos: obligar a una persona a realizar trabajos forzosos, encarcelamiento falso y agresión con lesiones corporales. La sentencia demuestra la efectividad del sistema judicial británico en la protección de los más vulnerables.
La detective Emma Jackson destacó que "Wixon mantuvo cautiva a una víctima extremadamente vulnerable en condiciones espantosas durante más de dos décadas", subrayando la gravedad de los hechos y la importancia de la justicia aplicada.
Este caso refuerza la necesidad de mantener instituciones sólidas y un sistema judicial eficaz que garantice el orden y proteja a los ciudadanos de los abusos más aberrantes.