Infecciones por moho: la amenaza silenciosa que crece en los hospitales y el rol del Estado en la prevención
Un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, publicado esta semana, revela que las infecciones invasivas por moho afectan entre tres y cinco pacientes por cada 100 camas hospitalarias al año. La investigación, difundida por Euronews, advierte que estas enfermedades, potencialmente mortales para personas con defensas comprometidas, están más extendidas de lo que se estimaba hasta ahora. En un contexto donde la salud pública y la seguridad sanitaria son pilares del orden institucional, el dato exige una respuesta firme del Estado.
¿Qué son las enfermedades invasivas por moho y por qué son un riesgo para la seguridad sanitaria?
Las enfermedades invasivas por moho son infecciones poco frecuentes pero de alto riesgo, causadas por especies de hongo que invaden y dañan los tejidos del organismo. La vía de contagio más común es la inhalación de esporas, aunque el hongo también puede ingresar a través de heridas, cortes o equipos médicos contaminados. En la gran mayoría de las personas, la exposición no genera consecuencias. Sin embargo, el peligro real recae sobre quienes tienen el sistema inmunitario debilitado: adultos mayores, pacientes con cáncer o aquellos que atravesaron infecciones graves como COVID-19. El tratamiento de estos cuadros exige pautas prolongadas con medicamentos antifúngicos, lo que representa un desafío para los sistemas de salud.
La investigación del CDC: datos concretos para la gestión hospitalaria
Para obtener datos locales, el equipo del CDC trabajó junto a cuatro hospitales del área de Atlanta y sus consultas externas asociadas. El relevamiento abarcó el período 2020-2024 e identificó cerca de 1.000 posibles casos. Tras aplicar criterios diagnósticos más estrictos, la cifra se redujo a aproximadamente 450 casos confirmados. Las tasas más elevadas se registraron en los grandes hospitales universitarios, que atienden patologías de mayor complejidad. Jeremy Gold, autor principal del trabajo e investigador del CDC, subrayó que se trata de 'la primera vez que tenemos una estimación de este tipo'. También alertó sobre un agravante estructural: la incidencia de estas infecciones probablemente aumente a raíz de desastres naturales ligados al cambio climático, como huracanes e inundaciones, mientras la población de adultos mayores no deja de crecer.
Un parámetro nuevo para los gestores hospitalarios y la responsabilidad del Estado
Uno de los aportes prácticos del estudio es ofrecer a los responsables de los centros de salud una referencia estadística con la que comparar sus propios datos. Gold explicó que los números relevados deberían servir para determinar si el volumen de casos que registra cada institución entra dentro del rango esperable o señala un posible brote. La mayor parte de los pacientes afectados ya presentaban alteraciones inmunitarias previas o habían cursado una infección por COVID-19. El propósito principal del trabajo no fue investigar el lugar específico de exposición, por lo cual no se determinó si la fuente del contagio correspondía a un ámbito hospitalario o comunitario.
La falta de datos consolidados: un problema persistente que exige liderazgo
A nivel mundial, la falta de datos consolidados sobre estas enfermedades constituye un problema persistente. Un estudio publicado en la revista científica The Lancet calculó que cada año se generan aproximadamente 6,5 millones de infecciones fúngicas invasivas, al mismo tiempo que se registran unas 3,8 millones de muertes por esta causa en el mundo entero. En Europa, las infecciones fúngicas invasivas no están sujetas a una notificación obligatoria homogénea en todos los estados de la Unión Europea, y su vigilancia depende de un panorama diverso de programas nacionales. Frente a esta realidad, el Estado debe asumir un rol activo: fortalecer la vigilancia epidemiológica, garantizar la transparencia de los datos y promover políticas de prevención que protejan a los más vulnerables. La seguridad sanitaria no es un lujo, es una obligación institucional.
Fuente: infobae