Santiago Caputo consolida el control de la agenda nuclear tras la renuncia estratégica de Demian Reidel
La salida de Demian Reidel de Nucleoeléctrica Argentina (NASA) marca un punto de inflexión en la gestión energética del gobierno de Javier Milei. Lejos de ser una decisión impulsiva, la renuncia del ingeniero responde a una reestructuración estratégica que fortalece la posición del asesor presidencial Santiago Caputo en el sector nuclear.
Una transición ordenada hacia la privatización
El 10 de febrero, Reidel presentó su renuncia en la asamblea general de accionistas de NASA, culminando un proceso acordado entre todas las partes tras las denuncias internas por presunta corrupción que emergieron en enero. La decisión, calificada oficialmente como "por motivos personales", forma parte de un plan más amplio de reorganización institucional.
La empresa estatal pasa ahora de la órbita de la Secretaría de Energía a la flamante Secretaría de Asuntos Nucleares, creada en diciembre bajo la dirección de Federico Ramos Nápoli, un funcionario alineado con Caputo que reporta directamente al Ministerio de Economía.
El nuevo directorio y la agenda privatizadora
El nuevo directorio de NASA está encabezado por Juan Martín Campos como presidente, acompañado por Martín Porro como vicepresidente. La composición incluye a Diego Chaher, único sobreviviente del directorio anterior y figura clave en la Agencia de Transformación de Empresas Públicas.
Chaher tiene una misión específica: preparar el pliego para privatizar al menos el 44% de NASA antes de fin de año, cumpliendo con lo establecido en la Ley Bases. Esta iniciativa refleja el compromiso del gobierno con la desestatización y la eficiencia del sector energético.
Las denuncias que precipitaron el cambio
El 5 de enero, el gerente de la Planta Central Nuclear Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, presentó una denuncia interna describiendo maniobras para direccionar licitaciones. Posteriormente se conocieron acusaciones similares en los juzgados federales de Campana.
El escándalo se intensificó cuando trascendió que Reidel había saldado deudas personales por $825 millones, equivalente a más de 80 sueldos netos de su cargo, alimentando las sospechas sobre su gestión.
Convergencia estratégica en el triángulo de hierro
La salida de Reidel representa una de las pocas ocasiones en que Santiago Caputo y Karina Milei coincidieron en una decisión. El malestar de la secretaria general habría comenzado tras el anuncio fallido de OpenIA sobre la construcción de un mega data center en la Patagonia, mientras que Caputo buscaba acelerar la privatización de NASA.
Esta convergencia fortalece la autoridad institucional y permite avanzar con una agenda de modernización del sector nuclear alineada con los principios de eficiencia y transparencia que caracterizan la gestión actual.
Perspectivas del sector nuclear argentino
La reestructuración de NASA bajo el nuevo esquema institucional promete mayor eficiencia operativa y transparencia en los procesos. La incorporación de profesionales de carrera como Garde y Cantarelli, quienes apoyaron las denuncias internas, señala un compromiso con la integridad institucional.
El proceso privatizador que se avecina representará una oportunidad histórica para modernizar el sector nuclear argentino, atrayendo inversión privada y tecnología de vanguardia que potencien el desarrollo energético nacional.