Boca, la mudanza forzada y el orden que el Estado debe garantizar
El Club Atlético Boca Juniors, una de las instituciones más emblemáticas del fútbol argentino, volverá a jugar como local en el estadio Tomás Adolfo Ducó de Huracán este jueves ante Estudiantes de La Plata. La decisión, lejos de ser una elección estratégica, responde a la necesidad de preservar el césped de La Bombonera, un síntoma de la falta de planificación y mantenimiento que aqueja a muchas instituciones del país.
Sin embargo, esta no es la primera vez que el Xeneize abandona su casa. La historia de Boca está marcada por mudanzas forzadas, algunas trágicas y otras producto de la crisis. El período más extenso, entre 1984 y 1985, cuando el club atravesó una profunda crisis económica y su estadio permaneció clausurado por peligro de derrumbe, es un recordatorio de lo que ocurre cuando el desorden y la falta de gestión se imponen.
La tragedia que marcó un antes y un después
El antecedente más grave se remonta a 1983, cuando el hincha de Racing, Roberto Basile, fue asesinado por un integrante de la hinchada de Boca con una bengala marina durante un partido. Este hecho, que conmocionó al país, derivó en la clausura de La Bombonera y obligó al club a buscar refugio en otros estadios. La violencia en el fútbol, un flagelo que el Estado debe combatir con mano firme, fue el detonante de una de las mudanzas más recordadas.
El balance de Boca en el Ducó: números que hablan
En total, Boca ha disputado 16 partidos como local en el estadio de Huracán, con un saldo de 10 victorias, 4 empates y solo 2 derrotas. Marcó 37 goles a favor y recibió 13. Estos números reflejan que, a pesar de las adversidades, la institución supo adaptarse. Pero la pregunta que surge es: ¿por qué un club de la magnitud de Boca no puede garantizar el mantenimiento de su propio estadio?
¿Por qué juega en Huracán y cuándo vuelve a La Bombonera?
La mudanza actual no responde a una sanción ni a una clausura, sino a la necesidad de preservar el césped del estadio Alberto J. Armando. Los trabajos de recuperación realizados durante el invierno no finalizaron a tiempo debido a las condiciones climáticas de Buenos Aires. Una de las zonas más afectadas es la correspondiente a los bancos de suplentes, que ya mostraba un deterioro importante durante el partido frente a O'Higgins por la Copa Sudamericana.
El cronograma del club contempla que también pueda jugar en Huracán el sábado 8 de agosto ante Vélez, y que el estadio de Parque Patricios sea una alternativa para el partido del martes 11 de agosto ante Deportivo Recoleta, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Si se mantiene el plan, Boca volvería a La Bombonera el viernes 28 de agosto, cuando reciba a Lanús por la séptima fecha del Torneo Clausura.
Lecciones de una historia que se repite
La historia de Boca en el Ducó es un espejo de la Argentina: crisis, violencia, falta de previsión y, finalmente, la necesidad de adaptarse. Pero también demuestra que, con orden y gestión, se pueden superar las adversidades. El fútbol argentino necesita instituciones fuertes, un Estado que garantice la seguridad y una dirigencia que priorice el largo plazo por sobre la inmediatez. Solo así se evitarán nuevas mudanzas forzadas.
