Liderazgo y fallas: la lección de Messi para empresas y equipos de alto rendimiento
El capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi, tiene el récord de goles marcados en Mundiales (21) y es el máximo goleador de la actual Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá, con 8 tantos. Sin embargo, un récord menos celebrado lo persigue en su último baile con la celeste y blanca: es el jugador con más penales cobrados (8) y más penales fallados (4) en la historia de los Mundiales, sin contar las tandas de desempate. Este dilema, que trasciende la cancha, plantea una pregunta clave para cualquier organización: ¿hasta dónde apoyar a un líder que falla?
El dilema del líder fallido en la alta dirección
Ningún líder es perfecto. En el fútbol de alto rendimiento, como en la alta dirección corporativa, la tentación de escindir el historial de un líder de su contexto es común. Pero el analista sistémico ve identidad, cultura y confianza colectiva. Ante un penal decisivo, Messi no se desentiende: agarra la pelota y va al frente. ¿Es esto lo mejor para el equipo? En el mundo empresarial, la pregunta es similar: ¿debe el líder reconocer sus falencias y buscar ayuda, o debe el equipo sostenerlo incondicionalmente?
La vieja fórmula: se gana o se aprende
Alejandro Melamed, coach ejecutivo y autor, sostiene que ante un fallo importante, el primer paso es investigar qué sucedió y por qué no se logró el objetivo. “¿Fue una cuestión de carácter? ¿De disciplina? ¿No se cumplió algún proceso? Es importante que quede claro si hubo factores ajenos a la responsabilidad personal”, explicó. Además, destacó que en grandes empresas, un proyecto fallido se interpreta como una experiencia de aprendizaje costosa, no como un motivo para apartar al líder. “Si se analiza que las razones del error no fueron ni irresponsabilidad ni falta de compromiso, entonces el objetivo es ver cómo a futuro se pueden obtener mejores resultados con los recursos disponibles”, sentenció.
Seguridad psicológica y estado competitivo
Fabián Jalife, fundador de Business Meets Culture y autor de la docuserie “El Método Scaloni”, señala que no hay una regla universal. Sin embargo, se inclina por la teoría de la seguridad psicológica de Timothy Clark: “Un equipo de liderazgo debe construir primero seguridad psicológica, lo que brinda mayor seguridad de dominio, y después, seguridad de aprendizaje para cuando hay un error. Messi la tuvo, porque recuperó su estado competitivo y fue determinante para la remontada argentina”. Jalife define el estado competitivo como el saber o las habilidades y el querer o motivación. “Si se tiene éxito, se construye seguridad de dominio; si no, se transforma en seguridad de aprendizaje. Incluso podemos hablar de seguridad de innovación, cuando alguien se atreve a inventar jugadas que no se ensayan”, agregó.
La cultura sostiene al equipo cuando el líder falla
José Manuel Estrada, coach profesional y deportivo certificado por la ICF, afirma que el líder que vuelve a patear el penal es indispensable para la empresa. “En el fútbol de alta competencia, como en la alta dirección corporativa, existe una tentación analítica tan común como peligrosa: escindir el track record de un líder de su contexto y de los procesos sistémicos. Cuando Messi se para frente a un penal tras haber fallado, el observador superficial ve una estadística de efectividad; el analista sistémico ve identidad, cultura y un entramado de confianza colectiva”. Estrada sostiene que la perseverancia no es un capricho, sino un rasgo identitario de los líderes de alto rendimiento. “En el mundo corporativo, ante un trimestre de malos resultados o el fracaso de un proyecto clave, la respuesta del líder que impacta positivamente en el sistema no es el repliegue táctico ni la transferencia de culpas. Su valor reside en proyectar perseverancia y recordar al equipo que las contribuciones colectivas superan con creces el último hito negativo”.
¿Qué puede hacer el líder que falla?
Cuando la performance flaquea, el management no debe aislarse. Estrada propone un proceso de revisión en tres dimensiones:
- Validar sus conversaciones internas: confrontar las narrativas sobre el error, el miedo y la autoexigencia.
- Gestionar sus conversaciones públicas y privadas: ampliar su percepción escuchando el feedback de su entorno sin defenderse.
- Identificar la necesidad: reconocer con honestidad qué necesita (recursos, tiempo, rediseño de estrategias) para volver al nivel de performance esperado.
¿Qué puede hacer su equipo?
Estrada introduce el concepto de corresponsabilidad sistémica. “Ante el mal resultado, el equipo no es un espectador del declive del líder. Su función es co-crear el espacio de seguridad psicológica para que ese líder pueda declarar lo que necesita. Un equipo maduro no juzga el penal errado; sostiene el sistema para que el ejecutor tenga las condiciones óptimas para volver a patear”. Jalife agrega que el contexto puede agregar un exceso de carga dramática y presión. En la Scaloneta, por ejemplo, se vio ese estrés en las lágrimas tras el partido contra Egipto, y en los compañeros que corrieron a abrazar a su capitán. Leandro Paredes lo definió así: “Nosotros jugamos para que el último partido de Leo no llegue nunca”. Jalife concluye: “Hay un nivel de compenetración intensa en la Selección argentina que juega a favor. Por eso se dice que ganan con el corazón, y eso genera anti-fragilidad. La misión del equipo es disolver esa presión, y que el sistema nervioso del equipo juegue a favor de encontrar mecanismos adaptativos que habiliten el mejor desempeño”.
Preguntas frecuentes
¿Debe un líder asumir la responsabilidad tras un fracaso?
Sí, la perseverancia es un rasgo identitario de los líderes de alto rendimiento. El líder vuelve a “pedir la pelota” porque su compromiso está ligado al propósito del sistema, no a su propio ego.
¿Cómo debe reaccionar el equipo ante el error de un líder?
El equipo debe co-crear un espacio de seguridad psicológica, sin juzgar el error, para que el líder pueda declarar lo que necesita y recuperar su estado competitivo.
¿Cuándo es mejor apartar a un líder que falla?
Cuando el error se debe a irresponsabilidad o falta de compromiso, o cuando el líder no puede recuperar su estado competitivo a pesar del apoyo del sistema.