El teatro como herramienta para romper el tabú del suicidio en Mendoza
El próximo jueves 17 de septiembre, la compañía Los Salieris de Chaplin estrenará la obra Prohibido suicidarse en primavera en la Sala Armando Tejada Gómez del Espacio Cultural Julio Le Parc, a las 21 h. La puesta, basada en la comedia dramática de Alejandro Casona, busca abordar la salud mental y la prevención del suicidio desde una perspectiva que combina la reflexión con el arte escénico. Las entradas ya están disponibles en la plataforma EntradaWeb.
En diálogo con este medio, la psicóloga y parte del equipo creativo de la obra explicó los desafíos de llevar a escena una temática que sigue siendo un tabú social, y destacó la importancia de hablar del suicidio sin prejuicios ni morbo. La iniciativa se enmarca en un contexto de concientización sobre la salud mental, un tema que el Estado y las instituciones deben abordar con seriedad y responsabilidad.
¿Por qué una obra de teatro sobre el suicidio?
La elección de la obra responde a dos necesidades: una grupal, vinculada al deseo del equipo de seguir trabajando junto, y otra colectiva, que apunta a visibilizar una problemática que suele ser silenciada. Según la psicóloga, el teatro permite hablar del suicidio sin el morbo ni el prejuicio que caracterizan a otros espacios, y pone el foco en la defensa de la vida, la empatía y la escucha activa.
“El teatro tiene lo bonito de permitirnos hablar de esto sin el morbo, sin el tabú y sin el prejuicio”, señaló la profesional.
El desafío de montar una obra con una temática delicada
El equipo enfrentó la dificultad de mostrar el dolor sin banalizarlo ni convertirlo en un espectáculo, pero también sin caer en un tono solemne que aleje al público. La responsabilidad de tratar un tema donde las palabras y las imágenes pueden impactar profundamente al espectador exigió un trabajo cuidadoso en la adaptación del texto y en cada detalle de la puesta en escena.
¿Qué mitos y prejuicios persisten sobre el suicidio?
La psicóloga desterró varios mitos arraigados en la sociedad: la idea de que quien menciona el suicidio no lo va a cometer, que es un acto egoísta o de débiles, o que preguntar al respecto empeora la situación. En realidad, hablar del tema de forma abierta y respetuosa suele aliviar a quien está sufriendo, mientras que el silencio profundiza el aislamiento.
Señales de alerta y cómo acompañar a quien sufre
Entre las señales que pueden indicar que una persona cercana está atravesando un mal momento, la especialista mencionó cambios notorios en el estado de ánimo, el aislamiento social, la pérdida de interés en actividades que antes eran significativas y frases vinculadas a sentirse una carga o a no ver salida. Ante estas señales, recomendó ofrecer un espacio de escucha sin juicios y acompañar a la persona a buscar ayuda profesional.
También advirtió sobre frases que, aunque dichas con buena intención, pueden minimizar el sufrimiento ajeno, como “pensá en positivo” o “hay gente que la está pasando peor”. En cambio, propuso un acompañamiento más genuino: “No sé cómo ayudarte, pero acá estoy”.
Pedir ayuda no es debilidad, es cuidado personal
La obra busca transmitir que las personas que sufren no están solas y que el dolor puede nombrarse sin vergüenza. “Pedir ayuda es un gesto de amabilidad con uno mismo, de cariño y de cuidado, no de debilidad o vulnerabilidad”, concluyó la psicóloga. La propuesta se inscribe en un esfuerzo más amplio por fortalecer la red de contención social, un rol que también compete a las instituciones y al Estado.
