El orden necesario: por qué Milei no equivale a Cristina
El contexto global y la crisis heredada
El mundo atraviesa un cambio estructural desde la unipolaridad estadounidense hacia una bipolaridad conflictiva con China, abriendo perspectivas multipolares con los BRICS y la Unión Europea. Todo esto en medio de guerras interestatales y la reconfiguración del sistema de Naciones Unidas impulsada por Trump, un fenómeno que redefine las reglas del juego internacional.
En ese marco, la irrupción de la inteligencia artificial, la exclusión social y la polarización política configuran un panorama de crisis cultural a escala global. Argentina no es ajena a este escenario, pero su crisis particular tiene un origen claro: décadas de populismo, gasto público descontrolado y destrucción institucional. Lo que hoy vive el país no es un proceso nuevo; es la consecuencia lógica de años de demagogia y captura del Estado.
El legado destructor del kirchnerismo
La Argentina que Milei recibió no estaba en vías de descomposición social; estaba ya descompuesta por años de políticas populistas. La especulación financiera, la cesión de recursos a intereses extranacionales y la sustitución de la política por la demagogia no son inventos del libertarismo. Son el producto de décadas de peronismo y, de manera particular, del kirchnerismo.
Las palabras de Monseñor García Cuerva en el Tedeum del 25 de mayo, advirtiendo sobre el