Los exigentes criterios que definen la verdadera alta costura: una industria de élite con solo 13 marcas certificadas
La alta costura parisina representa uno de los sectores más exclusivos y regulados de la industria de la moda, donde únicamente 13 marcas en el mundo cumplen con los estrictos requisitos establecidos por las autoridades francesas.
Este selecto grupo incluye gigantes del lujo como Dior, Chanel y Givenchy, junto a casas reconocidas como Jean Paul Gaultier, Maison Margiela, Alexis Mabille, Schiaparelli y Julien Fournié.
Requisitos técnicos precisos y verificables
Para obtener la denominación de "alta costura", jurídicamente protegida desde 1945 por el Ministerio francés de Industria, las firmas deben cumplir criterios específicos y medibles:
- Producción exclusivamente francesa: Los modelos deben realizarse a medida y a mano en talleres ubicados en Francia
- Estructura empresarial sólida: Mantener una planta de al menos 20 empleados fijos
- Capacidad técnica especializada: Disponer de dos talleres distintos, uno de "tailleur" para prendas estructuradas y otro de "flou" para piezas fluidas
- Compromiso con la industria: Presentar dos desfiles anuales en París (enero y julio) con mínimo 25 conjuntos
Pascal Morand, presidente ejecutivo de la Federación de la Alta Costura y Moda (FHCM), confirma que existe cierta flexibilidad para casas más pequeñas, aunque los estándares fundamentales se mantienen firmes.
Un modelo de negocio restrictivo pero efectivo
La certificación se otorga únicamente por un año y debe renovarse cada temporada, garantizando el mantenimiento de los estándares de calidad. Algunas grandes casas francesas como Saint Laurent renunciaron a esta categoría en 2002, mientras que Hermès planea integrarla hacia 2027.
Además de los miembros principales, siete "miembros correspondientes" participan en el sector, incluyendo las casas italianas Armani y Valentino, el libanés Elie Saab y el dúo neerlandés Viktor & Rolf, aunque sin sede parisina.
Patrimonio nacional y proyección internacional
En diciembre pasado, la alta costura fue incorporada al patrimonio inmaterial francés, primer paso hacia su candidatura al patrimonio de la Unesco. Esta medida refuerza su valor como "símbolo de la identidad francesa" y "laboratorio de creatividad", según Morand.
La actual edición de la Semana de la Alta Costura reúne 28 firmas, incluyendo creadores invitados como el sirio Rami Al Ali, la francesa Julie de Libran y la surcoreana Miss Sohee, demostrando la capacidad de atracción internacional de este modelo francés.
Este sistema regulatorio representa un ejemplo exitoso de protección estatal de una industria de élite, combinando tradición artesanal con rigor empresarial y proyección internacional.