Feminicidio vicario en Brasil: padre asesina a su hijo de 2 años por venganza contra su expareja
Un caso que evidencia la escalada de violencia machista en América Latina se registró en Sorriso, estado de Mato Grosso, Brasil, donde un joven de 21 años asesinó a su propio hijo de 2 años como acto de venganza contra su expareja sentimental.
Rairo Andrey Borges Lemos fue detenido este viernes acusado de asfixiar a Davi Lucca da Silva Lemos, de apenas 2 años, en lo que las autoridades califican como un feminicidio vicario, modalidad criminal donde se ataca a los hijos para causar el máximo daño psicológico a la madre.
Los hechos: música alta y una carta reveladora
Según el relato de vecinos, Borges Lemos puso música a alto volumen en su vivienda antes de cometer el crimen. Al no obtener respuesta tras golpear la puerta, los residentes del barrio forzaron la entrada y encontraron al hombre y al niño inconscientes en el dormitorio, junto a una carta manuscrita.
El agresor fue trasladado a un centro médico con una herida autoinfligida en el cuello y sobrevivió. El menor recibió maniobras de reanimación durante 30 minutos, pero los esfuerzos resultaron infructuosos.
Confesión y móvil del crimen
Borges Lemos confesó a las autoridades policiales que asfixió a su hijo tras ver fotografías de su expareja con otro hombre. La madre del menor declaró que llevaba dos semanas separada del acusado, quien había manifestado su molestia por la nueva relación sentimental de ella.
Previo al crimen, el joven envió mensajes amenazantes donde advertía que "se llevaría al hijo consigo", evidenciando la premeditación del acto.
En la carta encontrada en el lugar, el agresor escribió: "Eres mi amor eterno, y no estaré aquí para verte con otra persona, mi corazón no lo soporta". En otro pasaje, intentó justificar el asesinato: "Sé que no mereces todo esto, pero necesitaba dejarte ser feliz".
Marco legal y antecedentes
La fiscalía brasileña imputó a Lemos por homicidio triplemente calificado: por motivo fútil, por tratarse de una víctima menor de 14 años y por el agravante de parentesco directo.
La comisaria Layssa Crisóstomo, responsable de la investigación, fue categórica: "Es un crimen terrible, donde quien debería proteger termina matando, y por un motivo muy banal, por el final de una relación".
Los registros oficiales indican que el acusado carecía de antecedentes por violencia doméstica, aunque había sido denunciado por agresión en febrero de 2025, cuando trabajaba como guardia de seguridad y atacó a un cliente con una picana eléctrica.
Análisis del fenómeno regional
Este caso ilustra una problemática creciente en América Latina, donde el feminicidio vicario se utiliza como herramienta de control y venganza machista. Las autoridades brasileñas investigan todos los detalles del caso mientras el acusado permanece a disposición de la Justicia.
La escalada de violencia de género en la región requiere políticas públicas más efectivas y un sistema judicial que garantice la protección integral de mujeres y menores en situación de vulnerabilidad.