El complejo desafío de crear un Ejército Europeo común
En un contexto geopolítico cambiante, donde Europa enfrenta creciente vulnerabilidad internacional, la propuesta de un ejército común para la Unión Europea ha cobrado relevancia. Sin embargo, expertos militares advierten sobre las enormes complejidades burocráticas y políticas que implicaría su implementación.
Una propuesta que resurge con fuerza
La idea, inicialmente planteada por Emmanuel Macron hace años, ha encontrado nuevo eco en líderes europeos. José Manuel Albares, ministro de Exteriores español, retomó recientemente la posibilidad, mientras que el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, sugirió que Europa necesitaría 100.000 efectivos para defenderse sin depender de la OTAN o Estados Unidos.
Esta iniciativa responde a la necesidad europea de consolidar su autonomía estratégica, tanto económica como militar, ante un orden internacional cada vez más incierto.
Obstáculos estructurales y burocráticos
El coronel Pedro Baños, experto en geopolítica y militar en reserva, califica el proyecto como "tremendamente complejo". Las dificultades no radican tanto en la creación del ejército, sino en aspectos fundamentales como determinar el idioma de comando, la estructura de mando y las misiones específicas.
"Las idiosincrasias de los pueblos no son exactamente las mismas y la voluntad de emplear ese ejército tampoco sería igual", explica Baños. Esta heterogeneidad se refleja en que algunos países europeos mantienen vínculos con Rusia por necesidades estratégicas propias.
El problema de la soberanía nacional
Félix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, es categórico: "No hay ejército si no hay una nación de referencia". Los países con capacidad militar real no están dispuestos a transferir competencias soberanas a una entidad supranacional.
La fragmentación europea complica la producción conjunta de material militar, ya que cada nación busca maximizar beneficios nacionales y mantener la fabricación en su territorio. A esto se suma el histórico problema europeo: una burocracia "paralizante, ralentizadora, superlenta".
La OTAN como alternativa preferida
Mientras Estados Unidos no proponga cambios estructurales en la OTAN, los países europeos seguirán apostando por la Alianza Atlántica como marco de defensa colectiva. La realidad es que ningún país está realmente comprometido con la idea de un ejército europeo unificado.
Por ahora, Europa se enfoca en reducir su dependencia militar de Estados Unidos mediante inversiones en industria de defensa nacional, pero sin renunciar a las garantías que ofrece el paraguas atlántico.
La propuesta de un ejército europeo, aunque estratégicamente lógica, enfrenta realidades políticas y burocráticas que hacen su implementación extremadamente compleja en el corto y mediano plazo.