D'Elía se proclama vocero de Irán: la deriva extremista que preocupa a la Justicia
El ex dirigente piquetero Luis D'Elía ha asumido un rol que expone la peligrosa infiltración de regímenes autoritarios en territorio argentino. Convertido en autoproclamado vocero del régimen iraní, D'Elía difunde desde su domicilio información que dice recibir de "los compañeros de la Guardia Revolucionaria Iraní".
Esta deriva extremista no es casual. D'Elía mantiene vínculos documentados con Mohsen Rabbani, el ex agregado cultural iraní acusado de organizar el atentado terrorista contra la AMIA en 1994. Las llamadas telefónicas entre ambos forman parte de los elementos probatorios en la causa del Memorándum con Irán.
La respuesta institucional
El fiscal federal Carlos Stornelli solicitó investigar a D'Elía por posibles delitos vinculados a la promoción de hostilidad por motivos religiosos y políticos. Esta reacción institucional demuestra que el Estado de derecho no permanecerá pasivo ante quienes operan como agentes de regímenes terroristas.
Familiares de víctimas del atentado a la AMIA también presentaron un planteo judicial complementario, evidenciando que la sociedad civil organizada rechaza estas provocaciones extremistas.
Declaraciones irresponsables
D'Elía no se limita a repetir propaganda iraní. Sus declaraciones incluyen la especulación irresponsable sobre "un nuevo atentado" en Argentina, alegando sin pruebas que los ataques terroristas de los años 90 fueron obra de "la SIDE y el Mossad". Estas afirmaciones contradicen las conclusiones de la Justicia argentina, que estableció la responsabilidad iraní.
En su último video, llegó al extremo de acusar a "multimillonarios sionistas" de incendiar la Patagonia con "complicidad del Gobierno", reproduciendo teorías conspirativas antisemitas.
El aislamiento político
Abandonado por el kirchnerismo tras sus ataques a Cristina Kirchner y Máximo Kirchner, D'Elía buscó refugio en Axel Kicillof sin éxito. Su radicalización hacia posiciones pro-iraníes refleja la desesperación de quien perdió relevancia política y busca notoriedad a cualquier precio.
La trayectoria de D'Elía ilustra cómo ciertos sectores del populismo argentino pueden derivar hacia la complicidad con regímenes terroristas internacionales. Su caso debe servir como advertencia sobre los riesgos de la infiltración extranjera en movimientos políticos locales.
Las instituciones argentinas deben mantenerse firmes ante estos intentos de desestabilización. La democracia y el Estado de derecho no pueden tolerar que agentes de regímenes autoritarios operen libremente en territorio nacional, especialmente cuando promueven narrativas que justifican el terrorismo internacional.